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Sindical y Empresas ocupadas y en lucha La gestión obrera en las empresas ocupadas |
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Fábricas
ocupadas: un debate fundamental
3/10/2002
El pasado 27 de septiembre, en la sede Avellaneda de la UBA, se realizó un panel sobre "Fábricas ocupadas y gestión obrera" con la participación de Carlos Pacheco, de la comisión interna de TDO, Gregorio López, delegado de la cooperativa Lavalán, Alejandro Coronel, de la cooperativa metalúrgica Constituyentes (de Villa Martelli), Luis Caro, abogado de Lavalán y Grissinópoli, referente del Movimiento de Empresas Recuperadas, y Pablo Heller, por el Partido Obrero.
El debate tuvo el mérito de dejar en claro perspectivas bien diferenciadas. Por un lado, un camino "autogestionario", por el cual se le ofrece a los trabajadores de la fabricas ocupadas la perspectiva de convertirse en dueños, es decir, en definitiva, en patrones. Bajo esta óptica, la competencia y el mercado capitalista no serian un obstáculo insalvable; los trabajadores podrian convivir y progresar en ellos y terminar comprando, si hiciera falta, los activos de la empresa. La autoexplotación hasta el extremo de no cobrar un peso ("vivir a pan y agua"), se justificaría en función de este objetivo. Consecuente con ello, se privilegia que las leyes de expropiación frenen el desalojo (todo lo demás pasa a un segundo plano) pues, a partir de ello, los trabajadores tendrían la vía despejada para encarar el proceso "autónomo "capaz de darle otro horizonte a la clase trabajadora.
El punto de vista, sostenido por el Partido Obrero, arranca de una caracterización diametralmente opuesta: las tendencias a la bancarrota capitalista y la incomptabilidad existente entre las necesidades de los trabajadores y el capital. La clase obrera sólo puede abrirse camino enfrentando al capital y al Estado capitalista y preparando a través de esta lucha las condiciones para acabar con el actual régimen social e instalar un gobierno de trabajadores. La gestión obrera debe ser entendida en relación a la lucha por el poder obrero. O la clase obrera pone fin al capitalismo o su bancarrota termina por acabar con la clase obrera en ese proceso, arrasando también con las fabricas ocupadas. Inspirados en esta premisa, los planteos de la clase obrera deben desenvolver esta perspectiva. A las expropiaciones truchas es necesario oponerle un programa que conduzca a al expropiación efectiva del capital. A la atomización y "autonomía" de las cooperativas, es necesario oponerle la unidad de todas las fabricas en lucha, la creación de una central única de fabricas bajo control de los trabajadores y la fusión con el movimiento piquetero y las asambleas para imponer una salida obrera a la crisis capitalista.
Néstor Rivas